Los sonidos en los caminos

¿Qué sonidos podemos encontrar en la ciudad? Cuando pensamos en ellos, seguramente se nos vienen a la mente los más ruidosos: coches, bocinas, autobuses. Pero, y nosotros, ¿qué sonidos hacemos? ¿Hacemos los mismos sonidos los pequeños que los adultos? ¿Hacemos los mismos sonidos cuando vamos con prisa que cuando paseamos tranquilamente?

Si cerrásemos los ojos y escuchásemos los sonidos de una persona cuando camina, ¿podríamos saber cómo es y qué hace? ¿Cómo relacionamos los sonidos con los recorridos concretos? ¿Podríamos determinar, por ejemplo, qué sonidos son habituales en el camino que hacemos hacia la escuela?

Y ¿ cómo podríamos referirnos a estos sonidos?

En el taller de nuestra superheroína la Sigueme Flautas, usamos las onomatopeyas para que los niños y niñas del grupo realizaran un mapa de caminos y sonidos de su barrio, señalando los sonidos que realizaban en cada uno de estos caminos, algunos más silenciosos, otros más ruidosos.

Con expresiones como “shhh”,  “ahhh”, “Wow” o “‘¡Crash!”, los niños y niñas experimentaron con las onomatopeyas y reconocieron e identificaron los sonidos con los diversos caminos que realizan en su día a día, como el camino hacia la escuela, hacia un parque o hacia una fiesta de barrio.

Porqué escuchar y reconocer los sonidos nos puede ayudar a comprender cómo son los caminos que realizamos a diario, así como los estados de ánimos y las emociones que los acompañan, descubriendo la vida que hay en la ciudad y la manera en la que nosotros la transformamos a través de nuestros sonidos.

 

 

Andrea Alcaide