Esculturas vivientes, plásticos revividos

¿Para que usamos el plástico? Imaginemos que entramos a un supermercado: ¿Cuántos productos se envasan con plásticos?¿ Qué podríamos hacer con los plásticos que ya hemos hecho servir? ¿De que manera podríamos reciclarlos? ¿En que podríamos convertirlos?

Habitualmente, cuando pensamos en reciclar, nos imaginamos cómo podríamos darle una nueva forma o uso a un objeto que ya no nos sirve. Pero, ¿cómo podría el plástico convertirse en un juguete sin transformarlo? ¿Cómo podríamos “jugar” con los envases y encontrarles, así, un uso inesperado?

Con diversos objetos de plástico, como botellas, envases y hasta manteles viejos, a través de la obra del artista Erwin Wurm, One Minute Sculpture, nos inspiramos para convertirnos en esculturas vivientes. El arte, la creatividad, la expresión y la imaginación fueron los protagonistas. Por parejas, los niños y niñas se transformaron en esculturas vivientes como un avión, un caballito de feria, un disfraz mágico, unos fumigavirus…

Las esculturas se accionaban con instrucciones de uso que habían escrito los niños y niñas en sus presentaciones: apretando un “botón”, dando cinco vueltas alrededor de la escultura, estirando de una oreja….

Aprovechando los objetos de plástico para jugar y divertirse, reflexionamos sobre el breve uso que se hace de estos objetos y envases que consumimos a diario, aprendiendo, así, sobre el impacto que tienen en nuestro entorno.

 

Andrea Alcaide